Connect with us

Internacionales

Empresas del “bolichico” venezolano Alejandro Betancourt en Luxemburgo son vinculadas a “lavadora” internacional

Published

on

Spread the love

Mientras Venezuela se hundía en la crisis, Alejandro Betancourt López recorría Europa en su jet privado, efectuando inversiones de alto nivel en una empresa española de gafas de sol y en un banco de Senegal. Así lo reseña un reportaje de Nathan Jaccard (OCCRP), Antonio Baquero (OCCRP), Jay Weaver (Miami Herald), Antonio Delgado (Miami Herald), y Kevin G. Hall (McClatchy), reseñó Cuentas Claras Digital.

Pero ese estilo de vida, de jet set, podría estar próximo a aterrizar.

Hasta ahora Betancourt ha logrado esquivar cargos penales que ya han golpeado a sus socios, acusados de saquear la riqueza petrolera de Venezuela. Pero fuentes en Estados Unidos y en España afirman que investigan a este empresario venezolano con excelentes conexiones personales, que hizo una fortuna en el sector eléctrico de su país a través de una serie de contratos obtenidos sin licitación en tiempos del gobierno del difunto Hugo Chávez.

Ahora, un grupo de periodistas descubrió una red de empresas en Luxemburgo conectadas a varias compañías que están en el centro de una investigación mundial sobre corrupción en Venezuela.

Francisco Convit fue uno de los colaboradores más cercanos de Betancourt. Ahora es prófugo de la justicia de Estados Unidos. Lo buscan por su presunta participación en una conspiración para blanquear 1.200 millones de dólares desviados de Petróleos de Venezuela, S.A. (PDVSA), la compañía petrolera estatal venezolana. Incluida una en la que el gobierno supuestamente pagó a él y a Betancourt sobreprecios de 2.900 millones de dólares para construir centrales eléctricas.

Las autoridades de Estados Unidos ya conocían muchas de estas empresas y sus jurisdicciones. Empezaron a investigar a Convit por supuestamente lavar dinero del petróleo en Miami en bancos estadounidenses. Y sabían que parte de los fondos ilícitos que se giraron de Venezuela a Europa terminaron en Luxemburgo.

Sin embargo, hasta ahora no han logrado vincular a Convit o a Betancourt con este dinero, indicó una fuente cercana a la investigación al Miami Herald, que colaboró con OCCRP y Le Monde en esta historia.

Ahora, como parte del proyecto OpenLux, periodistas descubrieron cuatro compañías de Luxemburgo controladas por Betancourt.

Una de las firmas fue creada por una compañía neerlandesa dirigida por Convit y las cuatro están conectadas con entidades en otros países que los dos hombres controlan y que están bajo investigación por lavado de dinero.

Al menos tres de estas compañías luxemburguesas tuvieron transacciones financieras con empresas bajo investigación en Estados Unidos, dejando abierta la pregunta si hacían parte de la misma red.

Betancourt sostiene que no ha hecho nada malo.

“Los activos y las fuentes de dinero del señor Betancourt son perfectamente legales”, dijo su abogado Jon Sales en un comunicado al Miami Herald, medio colaborador en esta investigación.

“No están escondidos. De hecho, su interés por Luxemburgo ha sido divulgado públicamente para que el mundo lo vea. Es un empresario legítimo y muy exitoso que no ha infringido ninguna ley”.

Los Bolichicos

Convit y Betancourt eran amigos de infancia y estudiaron juntos en el exclusivo Instituto Cumbres de Caracas. Cuando llegaron a la mayoría de edad, Chávez, exteniente coronel del ejército, había llegado al poder y lanzado una serie de amplias reformas socialistas.

Chávez bautizó su movimiento como Revolución Bolivariana, en honor al héroe nacional venezolano Simón Bolívar, un general del siglo XIX que lideró la lucha contra España por la independencia de varios países. Pero pronto, escándalos de corrupción envolvieron la revolución y en 2013, cuando Nicolás Maduro asumió la presidencia tras la muerte de Chávez, la situación no hizo más que empeorar.

Venezuela está ahora sumida en una crisis política, económica y humanitaria. La escasez de alimentos, medicinas y empleos, así como una brutal represión contra quienes se oponen al gobierno, han llevado a más de 5,1 millones de personas a huir del país.

Muchos de los problemas de esta nación, rica en petróleo, están relacionados con la corrupción. Aquellos que saquearon las arcas de Venezuela bajo Chávez y Maduro son conocidos irónicamente como boligarcas, mientras que un grupo de jóvenes de la élite con buenas conexiones, como Convit y Betancourt, fueron bautizados como los bolichicos.

En su página web, Betancourt atribuye su ascenso en el mundo de los negocios al “espíritu emprendedor”, pero no menciona el considerable impulso que logró por los contactos que tenía con la cúpula del gobierno venezolano.

Betancourt no tenía siquiera 30 años cuando cofundó Derwick Associates, una empresa que Convit dirigía y que recibió contratos para construir centrales eléctricas de empresas gubernamentales sin pasar por una licitación. Según un informe de Transparencia Venezuela, capítulo local de Transparencia Internacional, el gobierno pagó sobrecostos de 2.900 millones de dólares a Derwick.

Derwick Associates, así como empresas hermanas en sitios como Panamá y Delaware que han sido señaladas de corrupción, está en el corazón del imperio empresarial transnacional de los bolichicos. En una serie de cuestionables maniobras financieras, algunos beneficios obtenidos de negocios de electricidad y petróleo se canalizaron a cuentas bancarias suizas y a empresas conectadas en Barbados, Panamá y Luxemburgo.

El registro empresarial de Luxemburgo revela cuatro empresas propiedad de Betancourt que tienen vínculos con empresas de Derwick. Una empresa clave es Latin American Ventures, que hace cinco años recibió activos de una empresa de Derwick en Barbados. El traspaso se hizo a través de una “aportación en especie”, que describe una ampliación de capital que no se realiza en efectivo.

En 2011, apenas un año después de que Betancourt se metiera en el negocio de la electricidad, él y Convit aparecieron como directores de una nueva empresa, Derwick Oil & Gas Corporation, registrada en Barbados. A través de esta empresa, obtuvieron de manera silenciosa una porción de los derechos sobre siete bloques petroleros de Petrozamora en la región del Lago de Maracaibo. La operación era inicialmente una “joint-venture” con Gazprombank, una institución financiera rusa.

Una parte de los beneficios petroleros de Petrozamora se transfirieron luego a Latin American Ventures, incorporada en 2015 en Luxemburgo con un capital de 100.000 dólares. A finales de ese año, grandes sumas se habían transferido desde Derwick Oil & Gas y el balance de Latin American Ventures mostraba activos por más de 253 millones de dólares.

Sobre el papel, Latin American Ventures es propiedad de una fundación neerlandesa llamada Stichting Administratiekantoor DOG. El director de la fundación era Convit hasta septiembre de 2018, apenas dos semanas después de que Estados Unidos lo acusara de conspiración para cometer lavado de dinero.

En los Países Bajos lo reemplazó Orlando José Alvarado Moreno, una pieza clave en el imperio empresarial de los bolichicos. Alvarado ha sido director de Derwick en Caracas y aparece como directivo en tres de las empresas luxemburguesas de Betancourt.

Operación “Money Flight”

Latin American Ventures también recibió un préstamo de 5.5 millones de dólares de una empresa llamada Vencon Holdings Investments Inc, que recibió fondos desviados de PDVSA, según una investigación que las autoridades estadounidenses bautizaron como “Money Flight Operation”.

Vencon, una empresa de las Islas Vírgenes Británicas. En la denuncia penal, las autoridades estadounidenses relacionan Vencon con Convit y con una persona que reseñan como “Conspirador 2”. En noviembre de 2019 el Miami Herald informó que el “Conspirador 2” fue identificado como Betancourt.

Ahora, fuentes judiciales españolas le indicaron a OCCRP que ese país también tiene interés en Betancourt. Testigos han señalado a Betancourt como co-conspirador en un esquema de malversación y lavado de fondos de la empresa estatal PDVSA.

“Hay personas investigadas tanto en España como en Estados Unidos que, en sus respectivas declaraciones a las autoridades, están implicando a Betancourt en la estafa a PDVSA”, dijo la fuente, añadiendo que Betancourt está bajo investigación por malversar “cientos de millones de dólares”.

Estados Unidos también tiene la atención puesta sobre varios individuos que se aprovecharon del complejo sistema de control de divisas que funcionó en Venezuela entre 2003 y 2019.

El gobierno implementó el sistema para mitigar los daños causados por la caída de la moneda venezolana, el bolívar. A las empresas seleccionadas se les permitió comprar dólares estadounidenses a tasas bajas para importar materiales. Pero el sistema rápidamente se vio plagado de corrupción, y los beneficiarios intercambiaron esos dólares en el mercado negro a grandes márgenes.

En el marco de esta investigación solicitaron a Suiza registros bancarios de varias empresas, que incluyen a Vencon y a IPC Investments Corp, una empresa de Barbados vinculada a Betancourt, según un reportaje del sitio web suizo de investigación financiera Gotham City. Las empresas le pidieron a la justicia bloquear la solicitud, pero el Tribunal Federal Suizo ordenó entregar los registros bancarios.

En su sentencia, indicó que estas compañías eran parte de una operación en la que “gracias a pagos corruptos hechos a funcionarios venezolanos (…) se permitió la malversación de más de 4.500 millones de dólares americanos (…) principalmente a través de cuentas abiertas en Suiza”.

Aunque el tribunal no nombró a IPC Investments Corp ni a las demás empresas, éstas fueron reveladas posteriormente por Gotham City.

Los balances de Latin American Ventures muestran que transfirió 16 millones de euros a IPC Investments Corp, presentándolos como el reembolso de un préstamo.

Betancourt empleó IPC Investmet Corp como vehículo para invertir en la compañía petrolera canadiense Pacific Exploration and Production Corporation (La compañía se reestructuró y cambió de nombre en 2016 y Betancourt salió del accionariado). También la utilizó para invertir en BDK Finantial Group, un banco luxemburgués que hace negocios en África Occidental. IPC Investments Corp también ha transferido dinero a otra de las empresas de Betancourt registradas en Luxemburgo: Gainsboro Developments.

En Gainsboro figura Alvarado, el socio caraqueño de Betancourt, como miembro del consejo de administración. La empresa ha sido usada como intermediaria para mover dinero entre las empresas offshore de los bolichicos.

Otra empresa registrada en Luxemburgo, Ming International, recibió un préstamo de 53 millones de euros de IPC Investments Corp. También tomó un préstamo del Centro Tecnológico de Turbinas, una empresa venezolana vinculada al sector eléctrico y a Derwick Associates.

Gafas de sol y vuelos privados

A través de Ming, Betancourt gestiona el 65 por ciento de las acciones de una empresa que es dueña de Hawkers, una empresa española que vende gafas de sol y de la que Betancourt es presidente.

La fuente cercana a la investigación estadounidense “Money Flight” le dijo al Miami Herald que estaba al tanto de las inversiones de Gainsboro y Ming en Andorra, España y Suiza. Pero no habían conectado directamente esas empresas con Luxemburgo.

Dijo que los investigadores no sabían nada de Latin American Ventures ni de O’Hara Financial S.A., otra compañía registrada en Luxemburgo donde Alvarado figura como auditor.

A través de O’Hara Financial S.A., Betancourt es dueño de un Dassault Falcon 2000, un jet privado con la matrícula N717FM. Según ADSB-Exchange, una base de datos cooperativa de seguimiento de vuelos, el Falcon ha volado con frecuencia en los últimos dos años.

A principios de 2020, antes de que la pandemia de COVID-19 paralizara la mayor parte de los viajes aéreos, el avión registró dos docenas de vuelos en Europa. En 2019, el Falcon realizó más de 70 viajes a ciudades europeas, incluida Moscú. Los inversionistas rusos tienen vínculos comerciales estrechos con los venezolanos. Incluso con Betancourt y Convit, a través del contrato que tenían en Petrozamora con Gazprombank.

A finales de ese año, el 3 de noviembre, el Miami Herald publicó el primer artículo que revelaba que Betancourt era el “Conspirador Número 2”.

El 12 de noviembre, Altea Services, la sociedad que administraba las cuentas de tres de las cuatro empresas vinculadas a Betancourt, renunció a su “acuerdo de domiciliación”.

Y al día siguiente, el avión de Betancourt voló a Luxemburgo.

Altea no respondió porque tomó esa decisión, pero la ley luxemburguesa señala que los administradores deben saber exactamente quién está detrás de una empresa. Si la ley que regula las sociedades mercantiles se incumple de algún modo, se recomienda a los administradores que rescindan el acuerdo de domiciliación, según el bufete de abogados Martin Avocats, con sede en Luxemburgo.

Muchos de los vuelos de Betancourt eran probablemente viajes de negocios, pero algunos eran seguramente de placer. El Falcon ha volado a ciudades europeas como Ámsterdam, Atenas y Roma, y ha aterrizado en las Azores, un pintoresco grupo de islas portuguesas y destino turístico en el norte del Atlántico.

Mientras Betancourt volaba por Europa, su país se desmoronaba. Mientras el dinero salía de Venezuela y seguía su camino hacia empresas offshore y cuentas en el extranjero controladas por una pequeña élite, la mayor parte de la población estaba inmersa en una lucha desesperada por sobrevivir.

El año pasado, el Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas informó que uno de cada tres venezolanos no tiene suficiente para comer. Según el Fondo Monetario Internacional, el número de personas que viven en la pobreza extrema saltó del 10 por ciento en 2014 al 85 por ciento en 2018.

Vía Cuentas Claras Digital

Continue Reading
Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Internacionales

Manuel Malaver: A mundo multipolar, ganancia de dictadores

Published

on

By

Spread the love

La sensación urticante y confusa de que vivimos -o naufragamos- en un mundo sin rumbo es hija de la post “Guerra Fría”, de los tiempos en que demolido el “Muro de Berlín” y colapsado el Imperio Soviético, no emergió un unipoder democrático, liberal y capitalista que le imprimiera su sello a la sociedad sobreviviente de aquella confrontación a veces al borde, a veces alejada del abismo.

Por Manuel Malaver | Opinión

Todo lo contrario, los Estados Unidos de Norteamérica, que era el polo vencedor de la “Guerra Fría”, compró el pronóstico del filósofo de origen japonés, Francis Fukuyama, de que había llegado el “fin de la historia” y muy a lo keynesiano, socialdemócrata y años 50, se dedicó a organizar el mundo de la “eterna democracia” y poner en auge una nueva versión del consumo que se hoy conoce como “los dorados años Clinton”.

Muy pronto el terrorismo islámico, Al Qaeda y Osama Bin Laden habrían de despertarlos del sueño, pero solo para que la élite geopolítica recién instalada en Washington le asignara un significado regional y circunscrito a lo teológico (muy en la onda de otra profecía que hacía furor, “El Choque de Civilizaciones”, de Samuel Huntington) y llamara la atención de una muy desmejorada CIA -que ya no se pensaba necesaria para la seguridad de EEUU y el mundo occidental- para que se ocupara del asunto, tratando en lo posible de que no traspara el Medio Oriente u otras latitudes de Asia y África.

Había conflictos locales también en los Balcanes, donde los países que se desprendieron de la exYugoeslavia comenzaron a separarse con guerras de un nuevo signo, las de “limpieza étnica” y “limpieza racial” (todo lo que después se bautizó como la “Guerra Asimétrica”) y enfrentamientos en el Cáucaso, en el propio territorio de la exUnión Soviética, el más notorio de las cuales es uno que todavía suena: el de Nagorno-Karabakh.

Pero la próxima alarma de que las tesis de la post “Guerra Fría”, de Fukuyama y Huntington debían empezar rápidamente a revisarse, vino del propio patio trasero de los Estados Unidos y sucedió la madrugada del 4 de febrero de 1992, cuando un grupo de oficiales de baja graduación salió de los cuarteles a derrocar al gobierno de una de las democracias más estables, prósperas y exitosas de la región, la de la República de Venezuela, cuyo presidente, Carlos Andrés Pérez, estuvo a punto de ser asesinado.

El sistema democrático venezolano venían resintiéndose desde hacía 10 años de políticas económicas con alta inflación, caída del poder adquisitivo del bolívar y de programas sociales paternalistas e ineficientes que desataron una ola de denuncias de corrupcción que tocaban hasta a los más altos niveles del poder.

Pero Pérez trató de modernizar la economía, desestatizándola y haciéndola más eficiente y productiva y justo en la onda de la muy de moda “economía de mercado” (casi un mandato del llamado “Consenso de Washington), adoptó un paquete de reformas inspirado en las recetas de FMI, cuando casi todo el país como un bloque se le vino encima (empresarios, obreros, profesionales, estudiantes, intelectuales y campesinos) y apoyó a los golpistas que se presentaron como los auténticos “salvadores de la Patria”.

De cual fue la reacción del gobierno que, después del venezolano, debía ser el más impactado por los sucesos de Caracas, el de EEUU, solo podemos recordar la llamada que la misma madrugada del 4 de febrero realizó el presidente, George Bush, padre, al presidente Pérez, del respaldo “formal” que tanto él, como su sucesor, Bill Clinton, ofrecieron a la democracia venezolana y la condena y exigencias de un castigo severo para los militares que habían violado la Constitución y las Leyes..

Y eso que los golpistas -conjurados ahora en un grupete que se hacía llamar “Los Notables”-, siguieron la conspiración con armas y equipos civiles y no descansaron hasta forzar a Pérez a renunciar a la presidencia un año más tarde y se preparon “ahora” para avanzar en la toma “pacífica” del poder (aunque solo lo lograron a medias) en el interinato que encabezó el historiador, Ramón J. Velázquez y en el segundo período del presidente, Rafael Caldera.

Pero en lo que se refiere a estudios, analisis e investigaciones cruciales que sin duda habrían revelado el carácter sistémico de la crisis que vivía la democracia en Venezuela haciéndola proclive a ser desvastada por una resurrección del marxismo en la región, de ese tema no se conoce nada y, mucho menos, si los estrategas de Washington se enfocaron en determinar si se trataba de un grupo de golpistas nacionales, circunscritos al ámbito puramente local y no de agentes de un movimiento regional y global que se proponía restaurar la “Guerra Fría”, y darle continuidad a la confrontación mundial que para ellos había conocido una derrota eventual y circunstancial a finales de los 80 y comienzos de 90, pero no el Waterloo definitivo y total que proclamaron Washington y otras democracias del mundo occidental.

La Venezuela post 4 de febrero del 92 con un nuevo y frutrado golpe de Estado el 27 de noviembre del mismo año, la salida de Chávez y los golpistas de la cárcel por un sobresimiento de la causa por el presidente Caldera, así como la reincorporación de muchos de los oficiales y soldados acusados y condenados por su participación en el golpe a los cuarteles -sin contar la conversión de Chávez en un líder nacional y continental que ya hacia planes para tomar el poder por la vía electoral-, pudieron haber sido alarmas definitivas que movieran a EEUU, las democracias de la UE y América Latina a impedir la inmolación de la libertad y la democracia en Venezuela, pero todo continuó como en una escena de una tragedia griega: donde las víctimas van al sacrificio por mandato de los dioses y no hay poder terrenal que lo evite.

Imágenes teatrales y teologizantes que se rompieron en cristales sangrientos cuando, ya instaurados los golpistas en el poder de Venezuela con Chávez a la cabeza, el 11 de septiembre del 2001, tres aviones capitaneados por terroristas islámicos monitoreados desde Afganistán por Osama Bin Laden, chocaron contra el edificio del Pentágono en Washington y las Torres Gemelas en Nueva York, con un saldo de 3 mil personas muertas y un número aún no precisado de desaparecidos.

En otras palabras que, fin de la post “Guerra Fría”, fin de los años dorados de la “Era Clinton”, fin del fin de la historia, que le tocó evaluar y enfrentar a un nuevo presidente de los EEUU, George Bush, hijo, quien emprendió dos guerras extranjeras que ganó en apariencia: la de Afgánistan para desplazar del poder el gobierno fundamentalista de los Talibanes que protegía a Al Qaeda y a Bin Laden, y la de Irak para derrocar la dictadura tenebrosa y veinteañera de Saddan Hussein, quien se vanagloriaba de financiar a los terroristas suicidas que atacaban a la población civil israelí.

Movilizaciones y victorias y derrotas en la dirección correcta, pero que olvidaban un flanco que irruumpía y crecía en el propio patio trasero de los Estados Unidos, en América Latina y cuyo rector y promotor era una nueva organización terrorista y socialista, el Foro de Sao Paulo, creado al otro día de la “Caída del Muro de Berlín” y del colapso del Imperio Soviético, el cual se unió a Chávez como primer profeta armado de la “Nueva Era” y lo secundó en la toma del poder en Venezuela a comienzos de 1999, para que, con la rirqueza petrolera venezolana, rescatara a Cuba del naufragio y entre ambas, restauraran el populismo peronista en Argentina con la presidencia de Néstor Kirchner, aportaran los recursos para que el socialista, Lula da Silva, ganará la presidencia de Brasil y en la agenda seguían la toma del poder en Bolivia, Ecuador y Nicaragua, por los neototalitarios marxistas y comunistas, Evo Morales, Rafael Correa y Daniel Ortega.

En otras palabras que, la “Guerra Fría” había regresado, reforzada ahora con la emergencia de China como el segundo poder económico mundial, Rusia que se apartaba de la democracia para regresar al tiempo del Imperio de los Zares y la UE, formación variopinta que enfrentaba ahora una nueva guerra: la invasión por parte de inmigrantes árabes islámicos que reclamaban el derecho de ciudadanía por ser nativos de los países de Asia y África que hicieron parte de los imperios francés, inglés y belga, hacía medio siglo.

Pero entretanto, EEUU, no se mantenía quieto y el presidente guerrero y republicano, George Bush (2001-2009), fue sustituído por el pacifista y demócrata, Barack Omaba (2009-2017), quien proclamaba que EEUU debía retirarse de los campos de batalla del mundo, aceptar los sistemas y gobiernos que estaban establecidos y reconciliarse con los países con los cuales se había querellado a raíz de sus alianzas con la desaparecida Unión Soviética.

Y así surguió el mundo multipolar, aquel desde donde de todas partes surgen jefaturas y comandaturas que, si son socios de los peores dictadores que aun gobiernan en el mundo, de sátrapas que vienen de la primera “Guerra Fría” o la han heredado, gente como Kim Jong-Un en Corea del Norte, Raúl Castro y Diaz Canel en Cuba, y Maduro en Venezuela, pues nadie los toca, o si se acuerdan de ellos es para aplicarles sanciones inútiles o aconsejarles que se porten bien.

Hasta 50 millones de personas son asfixiados y aplastados por dictadores que compiten con las bestias feroces de la NKGB y la Gestapo pero…silencio, esperemos que los pueblos se rebelen por su propia cuenta y convencimiento y sean ellos quienes conquisten la libertad.

Es uno de los predicamentos del mundo multipolar y por eso: ganancia de dictadores.

Continue Reading

Internacionales

Comunidad de exiliados pide a diócesis en Florida conceder autorización para que el sacerdote venezolano José Palmar pueda realizar oficios religiosos

Published

on

By

Spread the love

En vista de la situación conocida, donde se le ha prohibido al sacerdote venezolano José Palmar realizar formalmente cualquier actividad clerical en los últimos años desde su exilio, en Estados Unidos, la diáspora venezolana de la Florida y de otros lugares del mundo, promueve una campaña para pedir a la diócesis de Orlando, en especial al obispo John Noonan, una autorización para que siga ofreciendo sus servicios sacerdotales a la comunidad latina.

Puede conocer más del sacerdote venezolano en su sitio en Internet www.padrepalmar.com.

 

Continue Reading

Internacionales

El desamparo de la manifestante Letis Aile Patterson ante la justicia en Cuba

Published

on

By

Spread the love

La cubana Letis Aile Patterson Rodríguez tenía muchas razones para salir a manifestarse el pasado 11 de julio. A sus 27 años recién cumplidos, es madre soltera de tres niñas con las que vive en un cuarto facilitado por su familia, en el solar de las Margaritas, en San Bernandino, Luyanó. Sin techo ni economía para repararlo, le pidió ayuda al Estado y, a través de Facebook, al gobernante Miguel Díaz-Canel. Usó todos los recursos que tenía a mano y fue ignorada.

Por María Matienzo Puerto | CubaNet

El 11 de julio, Letis Aile vio una posibilidad de ser escuchada aunque fuera a gritos contra un Estado que parece omnipotente porque lo controla y lo limita todo. Pero su grito de libertad en la calle se convirtió en una condena de un año de privación de libertad.

No se conoce el delito del que se le acusa porque la familia no se ha querido implicar demasiado. Que no quieran hablar de política no ha traído ningún beneficio: Letis Aile fue trasladada a la prisión del Guatao, después de permanecer varios días en el Centro de Investigaciones Policial de 100 y Aldabó.

Madelaine Rodríguez, su madre, es la única que la apoya, pero no puede hacer mucho porque vive fuera de Cuba, lamenta.

En cuanto se enteró de que estaba detenida, una de sus tías ―la que ahora está a cargo de sus hijas― se interesó por su salud, tomó a las niñas y las llevó a ver a su madre, pero las autoridades no permitieron el encuentro.

Así es que Rodríguez, en la distancia, desconfía de cualquier mensaje que le llegue por terceras personas sobre el bienestar de su hija. “Anoche vi en Google que esa prisión tiene un alto grado de contagio de la COVID y mi hija es asmática crónica. Mi corazón se rompe en pedazos”, dice vía Messenger.

Por su parte, la primera llamada que recibió el padre ―el adulto más cercano a la manifestante― la hizo una supuesta instructora penal desde 100 y Aldabó.

“Me dijeron que no me preocupara, que (Letis) saldría con una multa”, cuenta. No obstante, al día siguiente lo llamaron para decirle que su hija había sido condenada a un año de privación de libertad y que tenía tres días para apelar. Aun así, la familia no hizo ningún esfuerzo y la joven fue trasladada a la prisión de mujeres desde donde solo ha podido llamar dos veces a un amigo.

“Me llamó 13 segundos exactamente, gracias a que le habían prestado un teléfono. Le pregunté cómo estaba y me dijo: ‘Estoy bien, ya tengo que entregar el teléfono’”.

Para su amigo, fue reconfortante saber que estaba viva. “Pensé que podían haberle dado un mal golpe y al cabo de dos meses decirnos que murió de COVID, pero oírla fue un alivio”, dice y pide mantenerse en el anonimato para evitar represalias en su contra.

En la segunda llamada la sintió “llorosa”, agrega. Letis le informó que estaba en el régimen de aislamiento que le imponen a las reclusas antes de entrar a las galeras.

Aunque la lista ya excede las 700 personas desaparecidas, detenidas o juzgadas, las estadísticas no se acercan a las cifras reales de personas reprimidas tras el levantamiento popular del 11 de julio, debido al temor de las familias a denunciar los casos de represión.

Vía CubaNet

Continue Reading

Trending