{"id":7424,"date":"2025-10-14T18:01:22","date_gmt":"2025-10-14T18:01:22","guid":{"rendered":"https:\/\/nuevaprensaamerica.com\/?p=7424"},"modified":"2025-10-14T18:01:22","modified_gmt":"2025-10-14T18:01:22","slug":"trump-busca-convertir-al-periodista-en-enemigo-y-a-la-mentira-en-dogma-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nuevaprensaamerica.com\/index.php\/2025\/10\/14\/trump-busca-convertir-al-periodista-en-enemigo-y-a-la-mentira-en-dogma-2\/","title":{"rendered":"Trump busca convertir al periodista en enemigo y a la mentira en dogma"},"content":{"rendered":"<p><span class=\"itemAuthor\">Por GONZALO GUILL\u00c9N<\/span><\/p>\n<div class=\"itemFullText\">\n<hr \/>\n<p><em>\u201cSi me correspondiera decidir entre tener un gobierno sin peri\u00f3dicos<\/em><em>\u00a0o peri\u00f3dicos sin un gobierno, no dudar\u00eda ni un momento en preferir lo segundo.\u201d\u00a0<\/em><em>THOMAS JEFFERSON.<\/em><\/p>\n<p><strong>D<\/strong>onde la prensa es amordazada, la democracia se asfixia. Esta idea, tan repetida de m\u00faltiples maneras alrededor del mundo, cobra pleno sentido en la historia pol\u00edtica de Estados Unidos. No se trata de una frase altisonante ni de un lujo moral. Es un principio fundacional. La Primera Enmienda de la Constituci\u00f3n, al consagrar la libertad de expresi\u00f3n y de prensa, no hizo sino dar forma legal a una necesidad profunda: que el poder sea observado, que el ciudadano sea informado, que la verdad\u2014siempre escurridiza\u2014pueda, al menos, intentarse.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La prensa estadounidense no naci\u00f3, como la colombiana, para adular a los poderosos, sino para vigilar sus actos. En eso consisten su grandeza y su peligro. Su papel no es decorar la democracia, sino sostenerla. Sin una prensa libre, el gobierno se vuelve oscuro, los abusos se multiplican en la sombra, y el ciudadano termina desorientado en el laberinto de la propaganda o el silencio.<\/p>\n<p>A lo largo de su historia, Estados Unidos ha oscilado entre el respeto reverencial a sus medios y los ataques feroces contra su legitimidad. En \u00e9pocas de guerra, esc\u00e1ndalo o polarizaci\u00f3n, el periodismo se ha convertido en blanco de insultos, amenazas e intentos de censura. Sin embargo, en cada uno de esos momentos, la prensa ha respondido no con sumisi\u00f3n, sino con valent\u00eda. Valent\u00eda que parece estar perdiendo.<\/p>\n<p>Hubo \u00e9pocas en las que los peri\u00f3dicos empujaron las fronteras de la decencia moral y otras en las que cruzaron talanqueras \u00e9ticas imperdonables. Pero en los momentos cruciales, cuando la democracia tambale\u00f3, fueron reporteros, editores y fot\u00f3grafos quienes la sostuvieron. No por santidad, sino por una mezcla de convicci\u00f3n, terquedad y sentido del deber.<\/p>\n<p>Hoy, esa libertad se encuentra bajo asedio. La polarizaci\u00f3n ideol\u00f3gica ha envenenado la confianza p\u00fablica. El t\u00e9rmino\u00a0<em>fake news<\/em>, utilizado con cinismo para desacreditar verdades inc\u00f3modas, ha desplazado el debate hacia la sospecha. El periodista, en tiempos recientes testigo respetado de los hechos, es ahora percibido como parte de una maquinaria ideol\u00f3gica. El resultado no es menor: una ciudadan\u00eda cada vez m\u00e1s incapaz de distinguir entre el dato y la manipulaci\u00f3n, entre la investigaci\u00f3n y la propaganda.<\/p>\n<p>Y sin embargo, jam\u00e1s fue tan urgente defender el derecho a informar y a ser informado. La prensa no solo transmite datos, los busca, los interpreta, los contextualiza, los verifica. No basta con tener acceso a la informaci\u00f3n; es necesario tener acceso a una informaci\u00f3n veraz, contrastada, elaborada con rigor. La libertad de prensa no protege \u00fanicamente al periodista; protege al ciudadano. No es un privilegio corporativo, sino un bien com\u00fan.<\/p>\n<p>Si se quisiera medir la vitalidad de una democracia, bastar\u00eda con observar c\u00f3mo trata a sus periodistas. All\u00ed donde los reporteros son hostigados, censurados o perseguidos (incluso por sus propios jefes), la libertad comienza a morir. Cuando se desacredita sistem\u00e1ticamente a los medios independientes, se est\u00e1 desarmando a la sociedad frente al poder. Defender la prensa libre equivale a defender la verdad inc\u00f3moda, la disidencia honesta y leg\u00edtima, el derecho a saber.<\/p>\n<p>La historia de Estados Unidos est\u00e1 sembrada de episodios en los que la prensa fue m\u00e1s que testigo: fue motor, catalizador, instrumento de transformaci\u00f3n. En nombre de ese legado, conviene recordar algunos momentos en los que el periodismo norteamericano no solo cumpli\u00f3 su deber, sino que lo hizo con grandeza y valent\u00eda inspiradora.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Diez momentos que definieron la libertad de prensa en Estados Unidos.<\/strong><\/p>\n<ol>\n<li>\n<ol>\n<li>La renuncia de Richard Nixon, consecuencia directa del esc\u00e1ndalo Watergate, jam\u00e1s habr\u00eda ocurrido sin la obstinaci\u00f3n de dos periodistas del\u00a0<em>Washington Post<\/em>, Bob Woodward y Carl Bernstein. En un clima de intimidaci\u00f3n pol\u00edtica, sus investigaciones desenmascararon una red de espionaje que corro\u00eda el coraz\u00f3n del poder ejecutivo. No escribieron para complacer, sino para revelar, para informar.<\/li>\n<li>En 1971,\u00a0<em>The New York Times<\/em>\u00a0y otros peri\u00f3dicos publicaron los Papeles del Pent\u00e1gono, documentos secretos que demostraban c\u00f3mo sucesivas administraciones enga\u00f1aron al pa\u00eds sobre la Guerra de Vietnam. El gobierno intent\u00f3 censurar su difusi\u00f3n; la Corte Suprema defendi\u00f3 el derecho a publicar. Fue una victoria de la prensa sobre la raz\u00f3n de Estado.<\/li>\n<li>D\u00e9cadas antes, en 1906, Upton Sinclair denunci\u00f3 las condiciones infrahumanas de las f\u00e1bricas c\u00e1rnicas en\u00a0<em>La jungla<\/em>, obra que impuls\u00f3 reformas sanitarias y regulaciones alimentarias. Su estilo panfletario no impidi\u00f3 que despertara conciencias y cambiara leyes. La pluma se convirti\u00f3 en bistur\u00ed social.<\/li>\n<li>En 1911, el incendio de la f\u00e1brica\u00a0<em>Triangle Shirtwaist<\/em>\u00a0mat\u00f3 a 146 trabajadores atrapados por puertas cerradas y escaleras insuficientes. La cobertura period\u00edstica \u2014cruda, fotogr\u00e1fica, implacable\u2014 impuls\u00f3 reformas laborales que a\u00fan perduran. Sin esas im\u00e1genes, la tragedia se habr\u00eda disuelto en las cifras.<\/li>\n<li>Retrocediendo al siglo XVIII, el caso de John Peter Zenger, en 1735, resulta casi fundacional. El impresor fue llevado a juicio por criticar al gobernador colonial de Nueva York. El jurado lo absolvi\u00f3. Se estableci\u00f3 as\u00ed que decir la verdad no pod\u00eda ser delito, ni siquiera cuando incomodaba al poder.<\/li>\n<li>Durante las d\u00e9cadas de 1950 y 1960, la televisi\u00f3n mostr\u00f3 a todo el pa\u00eds la brutalidad del racismo sure\u00f1o. Las im\u00e1genes de polic\u00edas atacando manifestantes pac\u00edficos, de ni\u00f1os detenidos, de iglesias bombardeadas, sacudieron la conciencia nacional. El movimiento por los derechos civiles gan\u00f3 terreno gracias, en parte, a la mirada implacable de las c\u00e1maras.<\/li>\n<li>En el periodo conocido como\u00a0<em>muckraking<\/em>, a inicios del siglo XX, periodistas como Ida Tarbell y Lincoln Steffens expusieron la corrupci\u00f3n empresarial y gubernamental con un fervor casi religioso. Su trabajo condujo a leyes antimonopolio, reformas urbanas y una nueva \u00e9tica p\u00fablica.<\/li>\n<li>La Guerra de Vietnam, a diferencia de conflictos anteriores, se libr\u00f3 tambi\u00e9n en los televisores. Las im\u00e1genes de cuerpos, aldeas incendiadas y soldados enloquecidos por el horror cambiaron la percepci\u00f3n del conflicto. La narrativa oficial ya no bastaba. La prensa oblig\u00f3 al pa\u00eds a mirarse en un espejo sin maquillaje.<\/li>\n<li>En 2004, la revelaci\u00f3n de los abusos en la prisi\u00f3n iraqu\u00ed de Abu Ghraib mostr\u00f3 al mundo im\u00e1genes de una brutalidad que el Pent\u00e1gono habr\u00eda preferido sepultar. Las fotograf\u00edas, publicadas por\u00a0<em>CBS News<\/em>\u00a0y\u00a0<em>The New Yorker<\/em>, provocaron indignaci\u00f3n global y obligaron a responder incluso al m\u00e1s poderoso ej\u00e9rcito del mundo.<\/li>\n<li>M\u00e1s recientemente, en 2017, el\u00a0<em>Washington Post<\/em>\u00a0public\u00f3 testimonios de mujeres que acusaban al juez Roy Moore, entonces candidato al Senado, de conducta sexual inapropiada. La investigaci\u00f3n period\u00edstica no solo tuvo consecuencias electorales; marc\u00f3 un l\u00edmite social. La prensa, una vez m\u00e1s, no se dej\u00f3 intimidar.<\/li>\n<\/ol>\n<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Una libertad que no admite tregua.<\/strong><\/p>\n<p>Callar a la prensa no siempre requiere censura oficial. A veces basta con el descr\u00e9dito sistem\u00e1tico, la presi\u00f3n econ\u00f3mica o la saturaci\u00f3n de ruido informativo. La mentira repetida, el esc\u00e1ndalo inflado, el dato manipulado: estas son las nuevas formas de censura.<\/p>\n<p>Por eso, defender la prensa libre no implica aceptar todo lo que publica. Implica aceptar que debe existir, que debe equivocarse, corregir, persistir. Una sociedad sin periodistas independientes se convierte en una sociedad ciega. Y una democracia sin ojos no tarda en irse de bruces.<\/p>\n<p><em>-.o0o.-<\/em><\/p>\n<p><strong><em>NOTA:\u00a0<\/em><\/strong><em>A prop\u00f3sito de libertad de prensa, invito a leer la secci\u00f3n de Investigaci\u00f3n de\u00a0<\/em><a href=\"https:\/\/www.lanuevaprensa.com.co\/\"><em>Lanuevaprensa.com.co<\/em><\/a><em>, en la que encontrar\u00e1n todas nuestras denuncias, entre ellas las m\u00e1s reveladoras de los \u00faltimos a\u00f1os en Colombia, como la \u00d1e\u00f1epol\u00edtica, el matrimonio de la Fiscal\u00eda General de la Naci\u00f3n con el Clan del Golfo o los nexos de \u00c1lvaro Uribe V\u00e9lez y su asociaci\u00f3n con los pilotos del Cartel de Sinaloa. Trabajos que nos han costado guerra jur\u00eddica, persecuci\u00f3n y amenazas.<\/em><\/p>\n<p><strong><em>Invito tambi\u00e9n a contribuir con\u00a0<\/em>La Nueva Prensa<em>,\u00a0<\/em><\/strong><a href=\"https:\/\/vaki.co\/es\/vaki\/LaVerdadSeaDicha\"><strong><em>ingresando aqu\u00ed<\/em><\/strong><\/a><strong><em>.<\/em><\/strong><\/p>\n<\/div>\n<p><!--more--><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por GONZALO GUILL\u00c9N \u201cSi me correspondiera decidir entre tener un gobierno sin peri\u00f3dicos\u00a0o peri\u00f3dicos sin un gobierno, no dudar\u00eda ni un momento en preferir lo [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":7427,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"h5ap_radio_sources":[],"_FSMCFIC_featured_image_caption":"","_FSMCFIC_featured_image_nocaption":"","_FSMCFIC_featured_image_hide":"","_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[2],"tags":[],"class_list":["post-7424","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-venezuela"],"aioseo_notices":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/nuevaprensaamerica.com\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/ae5040ccdd3c80cb0283094961bc8f16_L.jpg","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nuevaprensaamerica.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7424","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nuevaprensaamerica.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nuevaprensaamerica.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nuevaprensaamerica.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nuevaprensaamerica.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7424"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/nuevaprensaamerica.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7424\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":7428,"href":"https:\/\/nuevaprensaamerica.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7424\/revisions\/7428"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nuevaprensaamerica.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/7427"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nuevaprensaamerica.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7424"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nuevaprensaamerica.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7424"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nuevaprensaamerica.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7424"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}