{"id":8264,"date":"2025-12-18T13:39:28","date_gmt":"2025-12-18T13:39:28","guid":{"rendered":"https:\/\/nuevaprensaamerica.com\/?p=8264"},"modified":"2025-12-18T13:39:28","modified_gmt":"2025-12-18T13:39:28","slug":"de-joliet-a-manhattan-leon-xiv-pone-a-ronald-a-hicks-un-pastor-de-los-pobres-al-frente-de-nueva-york","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nuevaprensaamerica.com\/index.php\/2025\/12\/18\/de-joliet-a-manhattan-leon-xiv-pone-a-ronald-a-hicks-un-pastor-de-los-pobres-al-frente-de-nueva-york\/","title":{"rendered":"De Joliet a Manhattan: Le\u00f3n XIV pone a Ronald A. Hicks, un pastor de los pobres, al frente de Nueva York"},"content":{"rendered":"<p class=\"paragraph-atom \n        A-500-300-700-N A-550-300-700-N--md  \">Probablemente ma\u00f1ana, el nombre de\u00a0<strong>Ronald A. Hicks<\/strong>\u00a0aterrizar\u00e1 en Nueva York como un viento suave y firme a la vez, nombrado nada menos que nuevo arzobispo de la metr\u00f3poli USA. No llega de la curia, ni de los salones de Washington, sino de Joliet, despu\u00e9s de haber aprendido a ser pastor en las periferias de M\u00e9xico y El Salvador, con barro en los zapatos y nombres concretos de pobres en el coraz\u00f3n. Llega un hombre de mirada limpia, cercano, afable, con fama de escuchar m\u00e1s que de pontificar y de oler no a incienso de poder, sino a pueblo. Y eso, en una sede como Nueva York \u2014la gran c\u00e1tedra simb\u00f3lica del catolicismo USA\u2014, suena a un peque\u00f1o terremoto evang\u00e9lico.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p class=\"paragraph-atom \n        A-500-300-700-N A-550-300-700-N--md  \">El primer dato que salta a la vista es que, con este nombramiento, el gran refuerzo es el cardenal Blase Cupich. Hicks es, en buena medida, criatura suya: formada en la misma sensibilidad pastoral, marcada por la prioridad de los pobres, acostumbrado a conjugar doctrina con misericordia y a no confundir firmeza con agresividad ideol\u00f3gica.\u00a0<strong>Verlo ahora al frente de Nueva York consagra, de hecho, la l\u00ednea Cupich como referencia del modelo de obispo que Le\u00f3n XIV quiere para la Iglesia de Estados Unidos<\/strong>. El mensaje es claro: la br\u00fajula no apunta hacia los que gritan m\u00e1s fuerte, sino hacia quienes se arremangan en silencio. Es decir, un no del Papa a la guerra cultural y a los ultracat\u00f3licos estadounidenses que instrumentalizan el Evangelio y lo pervierten ideol\u00f3gicamente.<\/p>\n<div class=\"embed\"><\/div>\n<div class=\"image\"><img decoding=\"async\" class=\"i-amphtml-fill-content i-amphtml-replaced-content\" src=\"https:\/\/nuevaprensaamerica.com\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/aboutus_bishopronalda__300x300.png\" \/><span class=\"title A-200-300-500-N color-neutral500\">Ronald A. Hicks<\/span><\/div>\n<p class=\"paragraph-atom \n        A-500-300-700-N A-550-300-700-N--md  \"><strong>En paralelo, la figura del cardenal Timothy Dolan sale tocada<\/strong>. No por un gesto de humillaci\u00f3n personal, pero s\u00ed por un dato que en Roma se lee con lupa: su renuncia es aceptada apenas diez meses despu\u00e9s de cumplir los 75, cuando la \u201cnorma no escrita\u201d con los grandes cardenales residenciales ha sido prorrogar hasta los 80 o, al menos, varios a\u00f1os m\u00e1s. Que a Dolan se le aplica el reglamento \u201ccasi al minuto\u201d indica que la Santa Sede no quiere seguir prolongando un modelo de liderazgo que simboliza, para muchos, el viejo bloque conservador del episcopado USA: muy medi\u00e1tico, muy combativo culturalmente, pero poco sintonizado con la agenda social y sinodal de Francisco y de Le\u00f3n XIV.<\/p>\n<p class=\"paragraph-atom \n        A-500-300-700-N A-550-300-700-N--md  \">El contexto amplifica a\u00fan m\u00e1s la lectura: hace apenas unas semanas, los obispos estadounidenses desoyeron de facto la sensibilidad del nuevo Papa al elegir como presidente de la Conferencia Episcopal a uno de los perfiles m\u00e1s duros, el arzobispo Paul S. Coakley, referente del ala ultraconservadora.<strong>\u00a0El nombramiento de Hicks para Nueva York, en este marco, suena a \u201caviso a navegantes\u201d<\/strong>: si la mayor\u00eda episcopal quiere marcar distancias con Roma a trav\u00e9s de sus votaciones internas, el Papa responder\u00e1 marcando con claridad las grandes sedes. Y Nueva York, en la historia reciente de la Iglesia norteamericana, es mucho m\u00e1s que una di\u00f3cesis: es un p\u00falpito global.<\/p>\n<div class=\"image\"><img decoding=\"async\" class=\"i-amphtml-fill-content i-amphtml-replaced-content\" src=\"https:\/\/nuevaprensaamerica.com\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/edac03e9-612d-49e2-afc6-08ca8af68e07_source-aspect-ratio_850w_0.webp\" \/><span class=\"title A-200-300-500-N color-neutral500\">Dolan y Trump<\/span><\/div>\n<p class=\"paragraph-atom \n        A-500-300-700-N A-550-300-700-N--md  \">Que Le\u00f3n XIV opte por un obispo misionero, de base, con experiencia en M\u00e9xico y El Salvador, con piel curtida por la pobreza y no por los c\u00f3cteles de Manhattan, indica tambi\u00e9n por d\u00f3nde quiere que pase la \u201creconversi\u00f3n\u201d de la Iglesia en Estados Unidos.\u00a0<strong>No se trata solo de corregir equilibrios ideol\u00f3gicos, sino de cambiar el perfil de la autoridad<\/strong>: de gestores influyentes y guerreros culturales a pastores que sepan hablar el lenguaje de los migrantes, de los trabajadores precarios, de los sin techo que duermen a la sombra de los rascacielos. Hicks, si es fiel a su propia biograf\u00eda, encarna esa apuesta.<\/p>\n<p class=\"paragraph-atom \n        A-500-300-700-N A-550-300-700-N--md  \">En lenguaje llano: Le\u00f3n XIV est\u00e1 diciendo al episcopado norteamericano que ha tomado nota de su ninguneo y que no piensa acomodarse a una \u201cl\u00ednea dura\u201d dictada desde algunos despachos o plataformas.\u00a0<strong>La primavera de Francisco no se archiva; se traduce, en clave serena, en decisiones concretas<\/strong>. Nueva York es una de ellas. Vendr\u00e1n m\u00e1s. Y cada una recordar\u00e1 que, en la Iglesia, el poder que cuenta no es el de los bloques, sino el de quien, como Hicks, ha aprendido a ser obispo al lado de los \u00faltimos.<\/p>\n<div class=\"image\"><img decoding=\"async\" class=\"i-amphtml-fill-content i-amphtml-replaced-content\" src=\"https:\/\/nuevaprensaamerica.com\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/5fd9a615-519a-42e6-9a00-967e2acd448c_16-9-aspect-ratio_850w_0.webp\" \/><span class=\"title A-200-300-500-N color-neutral500\">Cupich y Le\u00f3n XIV\u00a0<\/span><span class=\"separator A-200-300-500-N color-neutral900\">|\u00a0<\/span><span class=\"signature A-200-300-500-N color-neutral900\">@Vatican Media<\/span><\/div>\n<div><\/div>\n<div><a href=\"https:\/\/www.religiondigital.org\/america\/joliet-manhattan-leon-xiv-pone_1_1436856.amp.html\">FUENTE<\/a><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Probablemente ma\u00f1ana, el nombre de\u00a0Ronald A. 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