{"id":8337,"date":"2025-12-28T09:05:38","date_gmt":"2025-12-28T09:05:38","guid":{"rendered":"https:\/\/nuevaprensaamerica.com\/?p=8337"},"modified":"2025-12-28T09:05:38","modified_gmt":"2025-12-28T09:05:38","slug":"seymour-m-hersh-un-periodista-que-ha-sido-el-antidoto-contra-la-tirania-y-el-silencio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nuevaprensaamerica.com\/index.php\/2025\/12\/28\/seymour-m-hersh-un-periodista-que-ha-sido-el-antidoto-contra-la-tirania-y-el-silencio\/","title":{"rendered":"Seymour M. Hersh, un periodista que ha sido el ant\u00eddoto contra la tiran\u00eda y el silencio"},"content":{"rendered":"<p><span class=\"itemAuthor\">Por GONZALO GUILL\u00c9N<\/span><\/p>\n<div class=\"itemFullText\">\n<hr \/>\n<p><em>En Memoria de Germ\u00e1n Castro Caycedo<\/em><\/p>\n<p><strong>E<\/strong>l estreno del documental\u00a0<em>Un periodista en las trincheras<\/em>\u00a0no llega en un momento cualquiera. En una \u00e9poca de redacciones diezmadas, periodistas convertidos en sirvientes de sus fuentes, en \u201cinfluencers\u201d y embriagados con algoritmos que premian la complacencia, el testimonio f\u00edlmico sobre la vida de\u00a0Seymour M. Hersh, de 88 a\u00f1os,\u00a0se erige como un monumento a este oficio que consiste en poner a sonar el despertador cuando nadie quiere levantarse. Ver la trayectoria de Hersh es asistir a una clase magistral de lo que significa, en su estado m\u00e1s puro y salvaje, el oficio de informar.<\/p>\n<p>Seymour M. Hersh es un soberbio periodista de investigaci\u00f3n estadounidense, c\u00e9lebre por destapar algunos de los abusos m\u00e1s graves del poder militar y pol\u00edtico de Estados Unidos. Alcanz\u00f3 reconocimiento internacional al revelar en 1969 la masacre en la aldea de My Lai, en el centro de Vietnam, trabajo por el que recibi\u00f3 el Premio Pulitzer y consolid\u00f3 su reputaci\u00f3n con investigaciones posteriores sobre Abu Ghraib, operaciones encubiertas de la CIA y decisiones genocidas de seguridad nacional durante distintas administraciones. Colaborador habitual de\u00a0<em>The New Yorker<\/em>, su trabajo se caracteriza por el uso de fuentes confidenciales, un estilo sobrio y una insistencia radical en el escrutinio del poder, lo que lo ha convertido en una figura tan influyente como pol\u00e9mica del periodismo contempor\u00e1neo.<\/p>\n<p><em>Un periodista en las trincheras<\/em>, dirigida con una precisi\u00f3n milim\u00e9trica por Laura Poitras, muestra la imagen de un hombre que nunca entendi\u00f3 de jerarqu\u00edas si estas serv\u00edan de escudo para la ignominia. Hersh no es un periodista reducido a un sal\u00f3n ni pegado a un micr\u00f3fono; es un rastreador de cloacas. Desde que en 1969 revelara la\u00a0masacre de My Lai\u00a0en Vietnam, Hersh estableci\u00f3 un est\u00e1ndar que hoy parece de ciencia ficci\u00f3n: la verdad no es algo que se recibe mediante un comunicado de prensa o una filtraci\u00f3n telef\u00f3nica para correr a armar un esc\u00e1ndalo, es algo que \u00e9l arranca de las manos de todos los que tienen el poder de ocultarla.<\/p>\n<p>Lo que el filme elogia \u2014y lo que nosotros debemos celebrar\u2014 no es su capacidad para conseguir la primicia con el objeto de volar a armar un bochinche, sino su\u00a0soledad moral admirable. Hersh ha sido atacado por gobiernos de todos los signos, pero su br\u00fajula nunca ha dejado de apuntar hacia el mismo norte: el escrutinio absoluto del poder.<\/p>\n<p>El documental acierta al mostrar que el fuego de Hersh no se ha apagado con los a\u00f1os. Uno de los pasajes m\u00e1s electrizantes es su abordaje de la geopol\u00edtica actual, espec\u00edficamente su controvertida investigaci\u00f3n sobre el\u00a0sabotaje del gasoducto Nord Stream. Mientras la prensa internacional se limitaba a reproducir las versiones oficiales, Hersh volvi\u00f3 a su vieja trinchera: fuentes an\u00f3nimas en los servicios de inteligencia y una l\u00f3gica implacable. Su tesis, que apunta a una operaci\u00f3n encubierta de Estados Unidos y Noruega, volvi\u00f3 a iluminar el tablero de advertencias en Washington. No importa si el\u00a0<em>establishment<\/em> intenta desacreditarlo llam\u00e1ndolo \u201cconspiranoico\u201d; el documental nos recuerda que ya le dijeron lo mismo cuando denunci\u00f3 el\u00a0programa nuclear secreto de Israel\u00a0o las torturas en\u00a0Abu Ghraib, y el tiempo, casi siempre, termin\u00f3 d\u00e1ndole la raz\u00f3n.<\/p>\n<\/div>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>Quiz\u00e1s el punto m\u00e1s fuerte de la pel\u00edcula es el contraste impl\u00edcito con el periodismo actual. Mientras hoy se busca la validaci\u00f3n r\u00e1pida y dudosa en redes sociales, Hersh representa la\u00a0paciencia del asedio. \u00c9l no busca eso que llaman un &#8220;clic&#8221;; busca la prueba para examinarla punto por punto.<\/p>\n<p>La infancia y adolescencia de Seymour M. Hersh \u2014cuenta \u00e9l\u2014 estuvieron marcadas por un origen modesto, urbano y m\u00e1s bien triste. Naci\u00f3 en Chicago en 1937 y creci\u00f3 en el lado sur de la ciudad, en el seno de una familia jud\u00eda de clase trabajadora que ten\u00eda una peque\u00f1a lavander\u00eda de ropas. Desde joven conoci\u00f3 de cerca el esfuerzo cotidiano, la disciplina del trabajo manual y una desconfianza natural hacia la autoridad, rasgos que m\u00e1s tarde influir\u00edan en su car\u00e1cter profesional.<\/p>\n<p>Estudi\u00f3 Historia en la University of Chicago, y all\u00ed tampoco fue sobresaliente. Esa combinaci\u00f3n de or\u00edgenes humildes, mirada cr\u00edtica y falta de reverencia por el poder terminar\u00eda siendo decisiva en el periodista que, a\u00f1os despu\u00e9s, se especializar\u00eda en incomodar al Estado y a las fuerzas armadas con revelaciones que otros conoc\u00edan y no se atrev\u00edan a publicar.<\/p>\n<p>En el documental vemos a un hombre que todav\u00eda usa el tel\u00e9fono como un arma, que se re\u00fane en amanecederos oscuros y que entiende que el periodismo de investigaci\u00f3n requiere tiempo, suelas gastadas y, sobre todo, una piel muy gruesa.<\/p>\n<p>Su periodismo no busca el consenso, busca la colisi\u00f3n. Es un f\u00f3sforo lanzado deliberadamente a un dep\u00f3sito de gasolina que obliga a los ciudadanos a despertar del letargo de la propaganda.<\/p>\n<p>Elogiar a Seymour Hersh a trav\u00e9s de este documental es, en \u00faltima instancia, un acto de fe en una profesi\u00f3n que se pudre. La pel\u00edcula nos recuerda que las grandes democracias no mueren por falta de votos, sino por exceso de secretos. Hersh ha sido el guardi\u00e1n de esos secretos, no para custodiarlos, sino para dinamitarlos.<\/p>\n<p><em>Un periodista en las trincheras<\/em>\u00a0es un recordatorio necesario de que el periodismo, cuando es real, duele. En un mundo saturado de ruido, la voz rasgada de Hersh y su mirada obsesiva siguen siendo el mejor ant\u00eddoto contra la tiran\u00eda del silencio. Al apagar la pantalla, queda una certeza absoluta: sin tipos como Sy Hersh, el mundo ser\u00eda un lugar mucho m\u00e1s oscuro, y las sociedades, hordas de ciudadanos mucho m\u00e1s ciegos.<\/p>\n<p>En \u00faltima instancia, el valor de\u00a0<em>Un periodista en las trincheras<\/em>\u00a0no reside en la nostalgia de un pasado glorioso, sino en el dolor de un periodismo en el presente hu\u00e9rfano de referentes. Hersh nos ense\u00f1a que el periodismo no es una carrera de popularidad, mucho menos un negocio, sino un ejercicio de supervivencia \u00e9tica. Al final del documental, queda la sensaci\u00f3n de que \u00e9l es el \u00faltimo guerrero de una estirpe que no ped\u00eda permiso para preguntar y que no ped\u00eda perd\u00f3n por publicar. Su legado es un desaf\u00edo directo a las nuevas generaciones: la trinchera sigue ah\u00ed, abierta y peligrosa, esperando a quien tenga el valor de saltar a ella sin m\u00e1s escudo que una libreta, el l\u00e1piz y la terca convicci\u00f3n de que nadie tiene derecho a ocultarnos la historia.\u00a0Porque mientras haya un Hersh encendiendo luces, el poder nunca podr\u00e1 dormir tranquilo en la oscuridad.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por GONZALO GUILL\u00c9N En Memoria de Germ\u00e1n Castro Caycedo El estreno del documental\u00a0Un periodista en las trincheras\u00a0no llega en un momento cualquiera. En una \u00e9poca [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"h5ap_radio_sources":[],"_FSMCFIC_featured_image_caption":"","_FSMCFIC_featured_image_nocaption":"","_FSMCFIC_featured_image_hide":"","_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[],"class_list":["post-8337","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-internacionales"],"aioseo_notices":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nuevaprensaamerica.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8337","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nuevaprensaamerica.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nuevaprensaamerica.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nuevaprensaamerica.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nuevaprensaamerica.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8337"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/nuevaprensaamerica.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8337\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":8338,"href":"https:\/\/nuevaprensaamerica.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8337\/revisions\/8338"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nuevaprensaamerica.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8337"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nuevaprensaamerica.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8337"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nuevaprensaamerica.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8337"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}