Más allá del uniforme, el general (r) Juan Carlos Buitrago Arias se define por una convicción que atraviesa toda su vida pública y privada: los principios no se negocian. Padre, esposo e hijo comprometido, sostiene que el amor, la unidad familiar y la ética son la base de una sociedad más justa.
Tras décadas de servicio en la Policía Fiscal y Aduanera, Buitrago afirma haber pagado un alto costo personal por enfrentar de manera frontal a las mafias del contrabando. Señala que su carrera se truncó cuando intereses criminales lograron cooptar decisiones del poder, obligándolo a dejar cargos clave y a sacrificar tiempo irreemplazable con sus hijos.
Lejos del retiro pasivo, canalizó su experiencia en la Fundación Los Principios No Se Negocian, desde donde impulsa cooperación público-privada, formación académica y estrategias regionales para prevenir el comercio ilícito y el crimen organizado en América Latina y el Caribe.
Buitrago también recuerda el rostro humano del conflicto: compañeros asesinados en servicio y familias marcadas por la violencia, experiencias que reforzaron su visión de liderazgo humilde y orientado al bien común. Para él, el poder solo tiene sentido cuando sirve a los más vulnerables y se mantiene firme ante la corrupción.
Hoy, con serenidad y gratitud, mira atrás convencido de haber actuado con transparencia. Su mensaje al país es claro: reflexionar, reafirmar valores y reunir la energía necesaria para un cambio profundo en la conducción institucional. Porque, insiste, los principios no se negocian.



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