El exgobernador venezolano Alfredo Díaz Figueroa y su oscura historia de violencia, adicciones y negocios “sucios”

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Alfredo Díaz Figueroa es un exdirigente del partido Acción Democrática que fue alcalde del municipio Mariño, en Porlamar, estado Nueva Esparta, durante dos periodos consecutivos: 2008-2013 y 2013-2017. Su nombre ha vuelto a cobrar relevancia por su vinculación con la empresa Fospuca, que se dedica al servicio de aseo urbano y que ha sido acusada de asfixiar a comerciantes y empresarios en varios estados de Venezuela.

Un político arrodillado al oficialismo

Díaz Figueroa ha mostrado su sumisión al chavismo en varias ocasiones. Una de las más recordadas fue cuando se juramentó ante la asamblea nacional constituyente, junto con otros tres gobernadores adecos que resultaron ‘electos’ el 15 de octubre de 2017: Laidy Gómez del estado Táchira; Ramón Guevara del estado Mérida; y Antonio Barreto Sira del estado Anzoátegui.

Un hombre sin moral ni escrúpulos

La conducta de Díaz Figueroa no solo ha sido cuestionable en el ámbito político, sino también en el personal. Se le ha visto bailando de manera obscena en las calles, en medio de la crisis que vive el país, mientras se le acusa de ejercer violencia doméstica contra sus parejas e hijos y de tener un grave problema de adicción a las drogas. Su vida desordenada es conocida por todos en la isla, pero sus exparejas no le denuncian por miedo a las represalias.

Un título universitario comprado

Díaz Figueroa es abogado egresado de la Universidad de Margarita (Unimar) en la promoción del año 2011, pero su título está bajo sospecha. Según denuncias de sus compañeros de promoción, él se graduó sin asistir a clases, gracias al apoyo del rector Gerardo Aponte y otros profesores de la escuela de derecho como Antonio Sereno y Francisco Balestrini, quienes obtuvieron beneficios laborales en la alcaldía por su complicidad.

Un socio oculto de Fospuca

Díaz Figueroa tiene una relación estrecha con la empresa Fospuca, que se encarga del servicio de recolección de basura en varios municipios del país. Esta empresa ha sido denunciada por imponer tarifas exorbitantes a los comerciantes y empresarios, que oscilan entre 57 y 3.500 dólares, según el metro cuadrado del local y no por el volumen de desperdicios que se genera. Además, ha demandado a cinco empresas de Ciudad Guayana, estado Bolívar, por “deudas acumuladas” desde noviembre de 2022 y ha solicitado al tribunal que proceda con medidas cautelares para cubrir las deudas.

Díaz Figueroa aprovechó su paso por la gobernación de Nueva Esparta para facilitar los negocios de Fospuca en la isla, sin dejar rastro legal de su participación. La empresa también ha expandido sus operaciones al estado Bolívar y a los Estados Unidos, donde se le acusa de lavar dinero con una nueva empresa.

Díaz Figueroa fue expulsado tanto de Acción Democrática como de la Mesa de la Unidad Democrática por sus hechos de corrupción y falta de moral.

 

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